Końskie, la masacre que Leni Riefenstahl negó haber visto

11 Otra foto de la masacre del 12 en la plaza Kosciuszko

07 en el mercado

Konskie, plaza Kosciuszko, 12 de septiembre de 1939. Fotos del Instituto Nacional de la Memoria de Polonia.

El 12 de septiembre de 1939 Końskie es una pequeña ciudad del centro de Polonia, a medio camino entre Varsovia y Cracovia, rodeada de bosques. En estos doce días de guerra, los alemanes han penetrado tan profundamente en el país que von Reichenau ha establecido en sus cercanías el cuartel general de su 10º Ejército. Hitler le visita, tras aterrizar en el aeródromo de Białaczów el día 10. Aún así la zona dista de ser segura para los invasores. Dos días antes se habían encontrado los cadáveres de seis soldados alemanes que al parecer habían sido sorprendidos durmiendo, y hoy un oficial de alto rango y cuatro soldados son encontrados muertos cerca del pueblo. Sus cuerpos son expuestos en una iglesia.  En septiembre de 1939 el 60% de los 10.000 habitantes de Końskie eran judíos. Sigue leyendo

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Después, uno se acostumbra.

Vecinos de Treblinka

Vecinos de Treblinka

– Tenía tierras de cultivo a cien metros del campo.

– ¡Tiene tierras de cultivo a cien metros del campo!

– Y trabajaba también durante la ocupación.

– ¿ÉI trabajaba en sus tierras?

– Sí.

– Entonces él vio como asfixiaban a los judíos, oyó como gritaban, vio todo eso.

– Había un montículo en el terreno y desde ahí podía ver muchas cosas.

-¿Qué está diciendo?

– Que no podían detenerse y mirar. Estaba prohibido, y además los ucranianos les disparaban.

-¿Los dejaban trabajar las tierras aunque estaban a cien metros del campo?

– Se podía, sí, se podía. De vez en cuando echaba una ojeada, cuando los ucranianos no lo veían.

-¿Pero entonces, trabajaba sin levantar la vista?

– Sí. Trabajaba justo al lado del alambre de púas, se oían gritos horribles.

– ¿Sus tierras estaban allí?

– Sí, estaban muy cerca.

– Podía trabajarlas, no estaba prohibido. ¿ÉI trabajaba, él cultivaba allí?

– Sí, incluso allí, donde está el campo ahora. Formaba parte de sus tierras.

– Ah, formaba parte de sus tierras.

– No se podía entrar, pero se podía oír todo.

– ¿No le molestaba trabajar tan cerca de esos gritos?

– Al principio, realmente, no se podía soportar. Y después, uno se acostumbra.

– ¿Uno se acostumbra a todo?

– Sí.

El documental Shoa también se ha publicado en forma de libro. Arena Libros, colección Tiempo al tiempo nº2, Madrid 2003. ISBN: 84-95897-22-9. pg. 34-35.

Si yo me corto el dedo, al otro no le hace daño.

De izquierda a derecha, Claude Lanzmann, Czeslaw Borowi y la traductora.

De izquierda a derecha, Claude Lanzmann, Czeslaw Borowi y la traductora.

Entrevista de Claude Lanzmann a Czeslaw Borowi, vecino de la aldea de Treblinka, (provincia de Masovia, Polonia) para el documental Shoa (1985), por medio de una traductora.  Treblinka en 1984 tenía censados 330 habitantes.

– Nació aquí, en 1923, y ha vivido aquí hasta ahora.

-¿Vivía exactamente en este lugar?

– Sí, aquí exactamente.

– Entonces, ¿tenía el mejor lugar para verlo todo?

– Naturalmente. Podíamos acercarnos, podíamos mirar de lejos.

– Una parte de sus tierras está detrás de la estación, por lo tanto, para ir a trabajar tenía que cruzar los rieles, entonces, podía verlo todo.

-¿Recuerda la llegada del primer convoy de judíos proveniente de Varsovia, el 22 de julio de 1942?
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Oficina 33 de los ferrocarriles del Reich

Fotograma del documental Shoa,

Walter Stier, ex-miembro del partido nazi, antiguo jefe de la oficina 33 de la “Reichsbahn” (Ferrocarriles del Reich) conversa (fuera de cámara) con Lanzmann en su documental Shoa (1985)

— ¿Ud. Nunca vio un tren?

—No, nunca, nunca. Estábamos agobiados de trabajo, no salía de mi escritorio. Trabajábamos día y noche,

—”Gedob”.

— “Gedob” quiere decir…

— Dirección General del Tráfico del Este. En enero de 1940 fui enviado a la “Gedob” de Cracovia. A mediados del 43 me mandaron a Varsovia. Allí fui nombrado Jefe de la Dirección de Horarios. O más bien: “Jefe de la Sección de Horarios”. Sigue leyendo

Menores de 4 años no pagan billete. Los ferrocarriles y el holocausto.

Imagen del documental, en el que se muestra una Hoja de Ruta de un "tren especial" de los ferrocarriles alemanes en Polonia.

Imagen del documental, en el que se muestra una Hoja de Ruta de un “tren especial”, con varios destinos, vaciado en Treblinka.

Fragmento del  documental Shoa (1985). Conversan su director Claude Lanzmann y el historiador Raul Hilberg delante de unos documentos de los ferrocarriles alemanes.

HILBERG: Esto es la “Orden de ruta” n. 587, típica de los trenes especiales. El número le da una idea de la cantidad. Abajo, “Nur fur den Dienstgebrauch”: “Sólo para uso interno” lo que es muy poco en la escala del secreto. Que en este documento referente a los trenes de la muerte, no aparezca —no sólo en éste sino en ninguno— la palabra “geheim”, “secreto”, es sorprendente para mí. Pero pensándolo bien, el término “secreto” hubiera incitado a los destinatarios a interrogarse, quizás a hacerse más preguntas, hubiera llamado su atención. Ahora, la clave de toda la operación en el plano psicológico era no nombrar jamás lo que se estaba perpetrando. No decir nada. Hacer las cosas. No describirlas. Por eso el: “Sólo para uso interno”. ¡Y vea también cuántos tienen conocimiento de este documento! “BFE” banhöfe: Estaciones. En esta línea tenemos… ocho, y aquí, Malkinia, que es, la última estación antes de Treblinka. Tenemos entonces ocho destinatarios para esa distancia relativamente corta, vía Radom, hasta el distrito de Varsovia. Ocho, pues el tren pasa por esas ocho estaciones y cada una debe ser avisada.

Pero,¿por qué dos hojas si una sola basta? Encontramos entonces PKR, sigla que indica un tren de la muerte que va hacia su destino, pero también el tren vacío después de su llegada a Treblinka, que ahora sale de nuevo. Y usted sabe que está vacío por la letra L leer, que figura aquí. Sigue leyendo

Carta pastoral del cardenal Hlond: El antisemitismo en Polonia, 1937

El cardenal Augustus Hlond (1881-1948), Primado de Polonia, ya ha salido en varias entradas de este blog, por el notable libro publicado en 1945 en España (en 1942 en EEUU,  México…), recogiendo distintas locuciones en Radio Vaticano de 1940. En ellas narraba los padecimientos de polacos católicos y de sus iglesias y bienes, sin mencionar nunca a los judíos. Y es que la Alemania nazi de los años treinta nunca tuvo el monopolio del antisemitismo, pero sus acciones, aún en una fecha tan temprana como 1937, resultaban repugnantes incluso para los antisemitas “clasicos”, como ya vimos con el Almirante Horty. Nótese que, pese a la dureza del primer párrafo, el cardenal condena la violencia indiscriminada contra los judíos, y la atribuye a oscuros intereses extranjeros, al mismo tiempo que pide un boicot a sus negocios y empresas.

Carta Pastoral del 9 de febrero de 1937.

Es un hecho que los judíos luchan contra la Iglesia católica, que están imbuidos de un pensamiento libre, que son la vanguardia de la impiedad, del movimiento bolchevique y de la acción subversiva. Es un hecho que la influencia judía en la moral es deplorable, y que sus compañías editoriales propagan la pornografía. Es cierto que son estafadores y que se dedican a la usura y al tráfico de blancas. Es cierto que en las escuelas la influencia de la juventud judía sobre la católica en general es negativa desde el punto de vista religioso y moral.

No todos los judíos son tal y como los describimos aquí. También hay judíos piadosos, justos, honrados, caritativos y bienintencionados. En muchas familias judías existe un espíritu familiar sano y edificante. Conocemos a algunas personas del entorno judío que son moralmente notables, nobles y respetables. Sigue leyendo

También los protestantes polacos

Desde que en 1523 el primer pastor luterano se estableció en Breslavia, los protestantes han formado parte de la historia de Polonia. Siempre han sido una minoría,  pero la descentralización y la diversidad cultural de la federación polaco-lituana, jugaron a favor de la difusión de sus ideas entre la población más culta y urbana, sobre todo los que estaban más en contacto con alemanes y checos. Los historiadores polacos suelen describir el siglo XVI como una época dorada, en la que al mismo tiempo que se consolidaba el catolicismo como religión nacional, se permitía el refugio de todo tipo de disidentes religiosos, además de atraer la migración judía. Mientras el resto del continente se entregaba a las guerras de religión entre católicos y reformados, en la federacíon polaco-lituana hasta los despreciados judíos sufrían menos presiones por causas religiosas.

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