El ejército multinacional (y multirracial) de las Waffen-SS (2)

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¿Assegai o lanza? “Askari” vigilando la escuela de aviación nº 23 de Waterkloof, Pretoria, Sudáfrica, enero de 1943. Fuente, Wikimedia Commons.

(Continúa esta entrada anterior)

Desde su fundación por Holanda a finales del siglo XVIII, la colonia del Cabo ha tenido alguna unidad militar formada por tropas no blancas.

Aunque  en el ejército de la Sudáfrica del Apartheid sólo los hombres de raza blanca estaban sujetos al servicio militar obligatorio, asiáticos y mestizos podían presentarse como voluntarios, aparte del famoso 32 batallón, formado mayoritariamente por negros angoleños con oficiales blancos, para luchar contra el FNLA.  Durante la segunda guerra mundial, al igual que en la primera, Sudáfrica reclutó voluntarios negros para servir en unidades de entrada no combatientes, como zapadores o transporte, pero terminaron armando a varios batallones no sólo para custodiar aeródromos con lanzas, sino para trasladar prisioneros y vigilar sus campos de internamiento. De 1940 a 1945 sirvieron en él unos 23.000 hombres. La unidad fue disuelta en 1950 por la victoria del National Party, pero volvió a crearse en 1963, permaneciendo ya hasta el final del apartheid.

¿Alguien se imagina que todo esto fuera utilizado como argumento para decir que la Sudáfrica del apartheid no era “tan” racista, que lo de negar derechos políticos a los negros, los batustanes, etcétera, en realidad era para proteger a los pobres negritos de los malvados comunistas, que desde Angola lanzaban sus malvados influjos sobre los inocentes hotentotes, bantúes y xhosas, en forma de cubanos y tanques? Pues algo parecido pasa con las Waffen-SS, que de élite racial se transformó primero en una especie de “legión extranjera” para todo tipo de “germánicos” sin nacionalidad alemana, para terminar convirtiéndose en un supuesto “ejército europeo”, aunque no hacía ascos a incluir entre su personal a prisioneros de la India británica, o a todo tipo de nacionalidades soviéticas.

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Emigrantes en Alemania. Si los nazis eran racistas ¿por qué crearon un ejército multinacional en las Waffen-SS? (1)

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Guerreros de Hitler – Amigos del Pueblo. Carteles de 1943 en ucraniano

En abril de 1861, nada más estallar la guerra de secesión, o guerra civil estadounidense, en Nueva Orleans el gobernador del estado de Luisiana hizo un llamamiento a los negros libres de la ciudad para que se alistasen en una milicia. En mayo se había aceptado a unos 1.500 voluntarios, de una población estimada de unos 10.000 negros libres en una ciudad de 170.000 habitantes. También hubo nativos americanos sureños que lucharon por la Confederación, colectivos perfectamente integrados en la vida de sus estados como los Creek y los Choctaw, que también poseían esclavos.

Lo cierto es que este 1st Louisiana Native Guard (CSA) duró poco tiempo. Nunca salió de Nueva Orleans, y fue disuelto por una ley de enero de 1862.

¿Alguien se imagina utilizar semejantes hechos “que nos ocultan los medios” para empezar a proclamar que, en realidad, los Estados Confederados lo que querían es proteger a sus negros de los estafadores del norte, que pretendían liberarlos para hacerles trabajar en sus pestilentes fábricas por una miseria, sin proporcionarles los cuidados que les daban sus amos en las soleadas plantaciones sureñas? Pues esta idea es mucho menos delirante que la que proclaman muchas páginas neonazis y de extrema derecha, no sólo negacionistas del holocausto: que hubo “millones de voluntarios extranjeros dentro de la Waffen SS y la Wehrmacht que apoyaron militarmente a Alemania contra las fuerzas aliadas”.

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Końskie, la masacre que Leni Riefenstahl negó haber visto

11 Otra foto de la masacre del 12 en la plaza Kosciuszko

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Konskie, plaza Kosciuszko, 12 de septiembre de 1939. Fotos del Instituto Nacional de la Memoria de Polonia.

El 12 de septiembre de 1939 Końskie es una pequeña ciudad del centro de Polonia, a medio camino entre Varsovia y Cracovia, rodeada de bosques. En estos doce días de guerra, los alemanes han penetrado tan profundamente en el país que von Reichenau ha establecido en sus cercanías el cuartel general de su 10º Ejército. Hitler le visita, tras aterrizar en el aeródromo de Białaczów el día 10. Aún así la zona dista de ser segura para los invasores. Dos días antes se habían encontrado los cadáveres de seis soldados alemanes que al parecer habían sido sorprendidos durmiendo, y hoy un oficial de alto rango y cuatro soldados son encontrados muertos cerca del pueblo. Sus cuerpos son expuestos en una iglesia.  En septiembre de 1939 el 60% de los 10.000 habitantes de Końskie eran judíos. Sigue leyendo

Hilmar Wäckerle, primer comandante de Dachau

Hilmar Wäckerle. Original de waroverholland.nl

Hilmar Wäckerle en la batalla de Grebbeberg, Países Bajos. Original de waroverholland.nl

Hilmar Wäckerle nació el 24 de noviembre de 1899 en Forchheim, en el norte de Baviera.  A los catorce años, ya comenzada la Gran Guerra, entró en la escuela de oficiales del ejército bávaro. Después de tres años, antes de cumplir los 18 fue destinado al  regimiento de infantería de Baviera nº 2, “Príncipe Heredero” en agosto de 1917, uno de los regimientos más prestigiosos  (y con mayor índice de bajas) del antiguo reino de Baviera.

En septiembre de 1918 el alférez(Fähnrich) Wäckerle fue herido de gravedad. Se enteró del armisticio en el hospital, lejos del frente, compartiendo des esta forma la misma experiencia que Hitler. En la posquerra, después de ingresar en el Freikorps Oberland, de 1921 a 1924 estudió ingeniería agrícola en la Universidad Técnica de Múnich, aunque no consta si se relacionó con quien fuera su condiscípulo de 1919 a 1922, Heinrich Himmler, un año más joven. Hilmar también ingresó en el NSDAP un año antes que Himmler, pero dejó de pagar las cuotas y se distanció de la política al terminar sus estudios. Sigue leyendo

Masacres en la campaña de Francia de 1940. Prisioneros negros.

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África Occidental Francesa en 1936. Mapa de L’Illustration, 29 février 1936, p. 261 (vía wikimedia)

En 1919, y tras los buenos resultados conseguidos durante la primera guerra mundial con el empleo de tropas coloniales en Europa, se proclama la ley de reclutamiento obligatorio en la África Occidental Francesa, una de las colonias más extensas del mundo, que abarcaba desde Mauritania hasta Níger. Sin embargo, y como con el contemporáneo sistema de caciques españoles. en la práctica sólo prestan servicio los más pobres de las diferentes aldeas, y aquellos que quieren salir de ellas, labrarse un porvenir, o seguir sus tradiciones guerreras. De hecho habrá miembros de tribus del golfo de Guinea sirviendo como askaris en lugares tan remotos como el África Oriental Alemana, la actual  Tanganika. Los alemanes hacia 1910, después de varias revueltas en casi todas sus colonias,  pagaban a sus tropas africanas el doble que los británicos, con lo que podían seleccionar candidatos de todo el continente.

Al comienzo de la segunda guerra mundial  se estima que unos 100.000 africanos occidentales sirven en el ejército colonial francés. No parece mucho para un territorio tan extenso, más de siete veces Francia (o nueve veces España) pero la población no llega a los 13 millones. De esos 100.000, una cuarta parte se queda para proteger esta y otras colonias, y los tres cuartos restantes se envían a Europa. Después de la experiencia de la primera guerra mundial, los africanos y el resto de contingentes coloniales son repartidos en unidades mixtas con otras metropolitanas, llamadas divisiones de infantería colonial (DIC). Por ejemplo, la 4º DIC cuenta con el 16º y 24º regimientos de tiradores senegaleses, y el 2º regimiento de infantería colonial, formado por soldados blancos y miembros de otras colonias. La inmensa mayoría de los oficiales y suboficiales son blancos, así como las unidades de artillería y otros servicios, de una forma bastante parecida a las divisiones del ejercito angloindio. Y si los gurkhas tienen sus cuchillos kukri, a los “senegaleses” (a fin de cuentas, la colonia más habitada, y donde está la capital) los franceses les proporcionan el coupe-coupe, un cuchillo, o más bien machete, de unos 40 cm. Sigue leyendo

Werner Heyde. La psiquiatría en los campos de concentración, los Totenkopf y la Aktion T4.

Werner Heyde figura en los libros de historia del III Reich por dos motivos. En las historias militares, o de las SS, es el joven psiquiatra que despejó las dudas de Himmler acerca de la cordura y buen juicio de Theodor Eicke. A raíz de sus informes, Eicke pasó de estar recluido en una clínica psiquiátrica, a ser nombrado comandante del mayor campo de concentración (KZ) de Alemania, Dachau, desde junio de 1933. A partir de ahí Eicke desarrolló una singular carrera como organizador de todo el sistema de campos de concentración del III Reich, previo asesinato de Ernst Röhm en la llamada Noche de los cuchillos largos. En 1940 abandonó estas responsabilidades para liderar una división con el personal de sus campos. Terminó muriendo en el frente, cuando su Storch fue derribado el 26 de febrero de 1943. Quizás debido a esa temprana muerte, todo el personal de los KZ, en los juicios de la posguerra, atribuyeron a su formación la crueldad y dureza del sistema. Ellos sólo seguían las órdenes de Eicke. Nada más.

Pero regresemos a Werner Heyde. Sigue leyendo

Panzermeyer cuando era “Meyer el rápido”, la disciplina y los crímenes de guerra

71NTZN63NPL._SY344_BO1,204,203,200_20-21 de noviembre de 1944 (TNA, WO 208/4364)

Meyer: ¿Sabe usted que hice fusilar a un Scharführer (suboficial) en Caen por violar a una chica?

Eberbach: No.

Meyer: El tipo hizo lo siguiente: estaba borracho y entonces fue… donde había varias mujeres; cogió a una muchacha y la obligó a guiarlo hasta el pueblo vecino. La chica se escapó, y entonces él la volvió a meter en la casa, la encerró allí, y finalmente la violó. La chica murió. Gracias a Dios, conseguimos demostrarlo… a la mañana siguiente, y yo ordené ejecutar al sujeto, ordené también que el alcalde y algunos concejales presenciaran la ejecución. Tuvieron que mirar. Cuando terminó, el alcalde se dirigió a mí para darme las gracias, en nombre de la población local, por la rapidez con la que se había solucionado el asunto. Lo consideraba un delito cometido por un criminal, no por un soldado alemán. Repitió esas palabras en el funeral, por lo que las relaciones con la población volvieron a marchar sobre ruedas y el asunto quedó liquidado. Sigue leyendo