Masacres en la campaña de Francia de 1940. Prisioneros negros.

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África Occidental Francesa en 1936. Mapa de L’Illustration, 29 février 1936, p. 261 (vía wikimedia)

En 1919, y tras los buenos resultados conseguidos durante la primera guerra mundial con el empleo de tropas coloniales en Europa, se proclama la ley de reclutamiento obligatorio en la África Occidental Francesa, una de las colonias más extensas del mundo, que abarcaba desde Mauritania hasta Níger. Sin embargo, y como con el contemporáneo sistema de caciques españoles. en la práctica sólo prestan servicio los más pobres de las diferentes aldeas, y aquellos que quieren salir de ellas, labrarse un porvenir, o seguir sus tradiciones guerreras. De hecho habrá miembros de tribus del golfo de Guinea sirviendo como askaris en lugares tan remotos como el África Oriental Alemana, la actual  Tanganika. Los alemanes hacia 1910, después de varias revueltas en casi todas sus colonias,  pagaban a sus tropas africanas el doble que los británicos, con lo que podían seleccionar candidatos de todo el continente.

Al comienzo de la segunda guerra mundial  se estima que unos 100.000 africanos occidentales sirven en el ejército colonial francés. No parece mucho para un territorio tan extenso, más de siete veces Francia (o nueve veces España) pero la población no llega a los 13 millones. De esos 100.000, una cuarta parte se queda para proteger esta y otras colonias, y los tres cuartos restantes se envían a Europa. Después de la experiencia de la primera guerra mundial, los africanos y el resto de contingentes coloniales son repartidos en unidades mixtas con otras metropolitanas, llamadas divisiones de infantería colonial (DIC). Por ejemplo, la 4º DIC cuenta con el 16º y 24º regimientos de tiradores senegaleses, y el 2º regimiento de infantería colonial, formado por soldados blancos y miembros de otras colonias. La inmensa mayoría de los oficiales y suboficiales son blancos, así como las unidades de artillería y otros servicios, de una forma bastante parecida a las divisiones del ejercito angloindio. Y si los gurkhas tienen sus cuchillos kukri, a los “senegaleses” (a fin de cuentas, la colonia más habitada, y donde está la capital) los franceses les proporcionan el coupe-coupe, un cuchillo, o más bien machete, de unos 40 cm. Sigue leyendo