¿Víctimas polacas o judías? Las placas de Auschwitz, antes y después de 1989

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¿Dónde pone, en la primera placa, que fueran judíos?

Uno de las mentiras más repetidas por internet acerca de los “logros del revisionismo”, que incluso figura indirectamente en la wikipedia en español (consultado el 12-8-17) dice que los malvados “aliados” proclamaban que en Auschwitz habían muerto cuatro millones de personas. Lo ponía “en una placa” situada en el memorial del campo. En realidad eran varias, en distintos idiomas, polaco, ruso, inglés, francés y alemán. Al caer el comunismo en Polonia, después de 1989,  estas placas se cambiaron por otras en las que se indicaba que fueron alrededor de millón y medio. Pero sobre todo, además especificaba por primera vez que fueron mayoritariamente judíos de varios países de Europa. 

Hasta ese momento, desde que en 1955 el gobierno polaco abrió al público un memorial en el lugar, figuraba esa placa con la cifra de cuatro millones, por lo visto recogida de un informe  soviético del 6 de mayo de 1945. Ningún estudio académico sobre el holocausto ha recogido esta cifra; ya el primer estudio sistemático en inglés sobre el tema, The Final Solution, (1953) de Gerald Reitlinger, daba una cifra de 840.400 muertos en Auschwitz (pg. 460-461), una cifra que, como vemos, ha ido aumentando con nuevas investigaciones.

En la Unión Soviética, e igualmente en los países de su entorno, no se especificaba nunca la filiación religiosa o nacional de los ciudadanos muertos por la barbarie nazi en defensa de la patria del socialismo: todos eran ciudadanos soviéticos, polacos, o, por ejemplo, checoslovacos, No judíos, ateos, ortodoxos, o católicos, y mucho menos ucranianos, checos, eslovacos…

Con la caída del bloque soviético y el descubrimiento para los ciudadanos de por allí de, por ejemplo, el pacto Molotov-Ribbentrop, se hicieron bastantes cambios en los museos, memoriales, monumentos a los liberadores soldados soviéticos…

No es que a nivel oficial se desconociera que, dentro de la barbarie de la guerra, el colectivo judío había sido el más perseguido, por motivos además “raciales”, pero sencillamente no interesaba destacarlo ante la opinión pública. Menos aún después de que la URSS se convirtiera en el mayor aliado que tenían países como Siria o Egipto frente a Israel, en los años cincuenta. Según la teoría, todos los ciudadanos soviéticos eran iguales, pero aparte de la retórica siguió pesando el antisemitismo de Stalin y sus sucesores, y de buena parte de la población rusa, polaca, húngara… El libro negro, una recopilación de los crímenes de los invasores alemanes sobre los judíos soviéticos, preparado por asociaciones judías oficiales de la URSS y con gente con el prestigio de Vasili Grossman e Ilyá Ehrenburg no fue publicado hasta… 1993.

En todo caso, la cifra de los “cuatro millones de Auschwitz” nunca se pretendió que fueran de judíos, y no se empleó nunca en ningún estudio académico, como los de Reitlinger, Hilberg, Poliakov, Frielander… ni tampoco en ninguna obra de divulgación seria.

Auschwitz, lugar para el recuerdo de las víctimas ¿sobre todo polacas y soviéticas?

Uno de los puntos más controvertidos en la nueva Polonia de Lech Walesa fue qué hacer ahora con Auschwitz. Para los polacos hasta entonces, era un monumento que recordaba tanto la barbarie nazi como el sufrimiento de, fundamentalmente, ciudadanos polacos (sin especificar religión) y prisioneros soviéticos (también sin especificar religión, etnia, etc.). De hecho, una de las primeras actividades del recién nombrado papa Juan Pablo II en 1979 había sido celebrar una misa en Auschwitz, lo que muchos vieron como un reclamo de la ‘propiedad’ católica del recinto, donde una congregación carmelita quiso establecer un monasterio. Finalmente Juan Pablo II dio marcha atrás en los intentos católicos de ‘colonizar’ Auschwitz, y expuso la postura (actual) de la Iglesia respecto a la comunidad judía,  plasmada oficialmente en 1998 en Nosotros recordamos: una reflexión sobre la Shoa.

En resumen: ¿Como transformamos una muestra de manipulación histórica del gobierno comunista polaco de 1955, en un argumento “revisionista” de los años 90, cuando se pone una cifra correcta, y además se recuerda que la inmensa mayoría de las víctimas eran judías? Pues ignorando el contexto y mostrando una completa falta de comprensión lectora. Sólo vemos lo que nuestros prejuicios quieren ver.

Fuentes: Aparte de los enlaces, adaptación de partes de Holocaust Controversies.

Grossman, Vasili y Ehrenburg, Ilyá. 2011. El libro negro. Barcelona: Galaxia Gutenberg, S.L.
Reitlinger, Gerald Roberts. 1953. The Final Solution. Londres: Vallentine, Mitchell.
———. 1973. La solución final. Traducido por Rafael de Andrés. Barcelona
Salomoni, Antonella. 2011. La Unión Soviética Y La Shoah. Traducido por Josep Aguado y Concha Miñana. Valencia: Publicacions de la Universitat de València.
Telefilm francés, que trata sobre el tema de Juan Pablo II y las relacciones con la comunidad judía :  “Lustiger, el cardenal judío” (Le métis de Dieu, 2013).
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