¿Es el World Almanac una fuente sólida y fiable?

 

World_Almanac_2018

Las enciclopedias tipo Reader’s Digest no son fuentes fiables, ni rigurosas.

El estadounidense World Almanac, descendiente del Zaragozano y de otras publicaciones de este tipo, lleva editándose desde 1868. Cada año publica series de datos de todo tipo, se supone que actualizándolos anualmente, si procede. Este tipo de publicaciones venden, incluso hoy día, millones de ejemplares, incluso contando con todo su contenido en internet. Otro almanaque, menos popular pero sin duda con más prestigio, es The CIA World Factbook, que publica y firma nada menos que la CIA. y eso que su contenido puede consultarse íntegramente aquí.

Ahora bien, aunque se usen para realizar trabajos escolares, o como argumento en una discusión de bar, de hecho son mucho menos fiables que, por ejemplo, El libro Guinness de los récords, que por lo menos hasta 1995 verificaba de forma rigurosa sus registros. Ahora bien ¿quién comprueba y verifica el alud de cifras del World Almanac?

Aunque resulte sorprendente a las personas que no conocen la metodología historiográfica, las enciclopedias de propósito general y los almanaques no suelen ser consideradas fuentes confiables para escribir historia. El World Almanac no es una excepción. Es sólo una colección de numerosos fragmentos de información, cada uno de distintos sitios que pueden ser más o menos ciertos, o incluso completamente inverificables, simples estimaciones, como en el famoso caso (para los revisionistas) de diversas ediciones de este almanaque que “demuestan” que no hubo holocausto porque no lo reflejan sus estadísticas. A veces, como hace el inefable, Valera, se cita como fuente al Comité Judío Estadounidense (ACJ), que es una de las referencias del World Almanac, como si esa organización tuviera la capacidad de llevar un censo de los judíos  de todo el mundo, año a año, en plena segunda guerra mundial.

Tanto la ACJ como el World Almanac sencillamente publican estimaciones, y además ni siquiera indican quién o en base a qué hacen sus cálculos.  Probablemente toman censos de antes de la guerra,  y hacen cálculos en ausencia de nuevos datos que muestren los cambios demográficos. Además, otro dato que no se tiene en cuenta es que la definición para el  NSDAP de quién era judío y quién no lo era no tenía en cuenta para nada las creencias religiosas, sino solo el componente “racial”. Quien se hubiera convertido a otra religión, o simplemente tuviera un abuelo judío, seguía estando afectado por la legislación antisemita del III Reich.

Todas las enciclopedias tienen datos incorrectos, más aún los compendios tipo almanaque, que sencillamente no pueden verificar todo lo que publican, y que la mayoría de las veces repiten año tras año las mismas cifras, o aplican una estimación a la buena de dios.

Por poner un ejemplo cercano, cojamos los datos, actualizados, de una fuente genérica pero se supone que más fiable que el World Almanac, con muchos más empleados y recursos de información: El libro de datos mundiales de la CIA. Además, nos vamos a su versión más actualizada, en internet, y vemos los datos de España.

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Si nos fiamos de lo que dice el dato subrayado, concluiríamos que el 26 % de los españoles no conocen o usan el “Castillian Spanish”. Y ya podemos comenzar a montar la teoría geopolítica que más nos apetezca, basándonos, ojo, no en un almanaque popular, sino nada menos que en datos de la CIA…

Fuentes: Aparte de los enlaces, adaptación de partes de Holocaust Controversies.

Una crítica más detallada de Willian Daffer en Nizkor.

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