Masacres de la campaña de Francia V. Beuvry

Estela en la Plaza de los Mártines de Beuvry

Estela en la Plaza de los Mártines de Beuvry. Fotografía de Thadée Szalamacha, original alojado en http://memoiresdepierre.pagesperso-orange.fr/


Beuvry
es otro municipio francés situado en la región Nord-Pas-de-Calais, muy cerca de Bélgica. En 1936 tenía censados 5.870 habitantes.

El viernes 24 de mayo de 1940 la guerra llega también a sus calles,que hasta entonces sólo han servido de tránsito para tropas que van de un lado a otro. Pero al mediodía dos carros ligeros franceses se detienen en la calle Beau Marais, cerca del cruce, y sus tripulantes piden agua y comida. Vienen de la zona de Arras. Al poco llega un oficial en un coche y ordena a los soldados destruir los carros y seguir la retirada. Cumplen las órdenes destruyendo el tren de rodaje.

A las 15:30 llegan los alemanes, desde el ferrocarril Lille-Bethune y el canal. Pertenecen al 1º SS-Totenkopf-Infanterie-Regiment y al SS-Pionier-Bataillon Totenkopf. Disparan aleatoriamente a todo lo que les parece sospechoso, y los civiles se refugian en casas y sótanos. En la calle Beau Marais cae herido un primer soldado alemán por un disparo,  parece que los aliados van a ofrecer resistencia desde el otro lado del canal. El objetivo de los alemanes es el puente de Gorre, sobre el  canal de Aire-sur-la-Lys a La Bassée. Pero al otro lado se esconde una automitrailleuse, bajo el mando del subteniente Jacques Morat, del 7º GRDI y un carro ligero inglés, además de unos 50 hombres del 512º Régiment d’Infanterie Régionale, con sus fusiles. 

Cerca, en la casa de Desramault, en el establo de su parte trasera, en un refugio construido con fardos de paja están escondidos la viuda Desramault, su jardinero Essars, Pierre Sion, con su mujer y dos niños, una familia de refugiados holandeses y tres familias de refugiados belgas con dos niñas. Los Waffen SS irrumpen en la vivienda y le prenden fuego. Disparan y matan a los hombres, aunque también caen heridas mortalmente una belga, la señora Verhaecke, y la viuda Desramault.

Al lado está la vivienda más modesta de la viuda Amiaux, donde se esconden esta señora, el Sr. Gaspard Dautriche con su esposa e hija, y un belga. Al belga lo ejecutan inmediatamente, a Dautriche les cuesta separarlo de su mujer e hija.

La siguiente casa es la del hijo de la Sra. Amiaux, León Amiaux, que había sido prisionero durante la primera guerra mundial. Con él también hay cuatro familias de refugiados belgas. Como habla alemán, ha entendido las órdenes que están dando “separad los hombres de las mujeres que vamos a fusilar a los hombres”. Así que sale al descubierto y les contesta en su idioma “¿por qué nos van a disparar? no hay soldados entre nosotros, y no tenemos armas”. A continuación, en francés, ordena a sus compañeros que se vacíen los bolsillos, para que vean que no llevan encima ni un cuchillo. Los Waffen SS registran la casa, pero no encuentran nada. Finalmente, la mediación del Sr. Amiaux salva la situación y los soldados no matan a ningún ocupante de la tercera casa. Pero a unos cientos de metros, en casa del Sr. Bouchez, la situación es distinta. Además de disparos de fusil de las tropas aliadas, sobre las 17:30 empiezan a caer sobre el pueblo proyectiles de artillería. Los Bouchez y los belgas que tienen refugiados intentan esconderse en la bodega, pero los tres últimos son sorprendidos por soldados alemanes en la cocina, y sin mediar palabra los matan a tiros. Se acercan a la bodega, pero en la oscuridad por lo visto sólo distinguen mujeres y niños en un lógico estado de pánico y terror, así que se abstienen de bajar y abandonan la vivienda.

A las 17:30, a la casa de la familia Logie llega una mujer belga desde la casa Desmarault, con su hija herida en una pierna. Mientras intentan curar a la niña llegan dos Waffen SS y ordenan a los varones levantar las manos y que salgan de la casa, a una zanja al lado de la carretera. Las mujeres con los niños los siguen, llenos de excitación, no se separan de ellos, pues saben lo que ha pasado en las casas vecinas. Ordenan a los hombres sucesivamente que se tumben en la zanja, y que se levanten. Finalmente el mismo Waffen SS que había matado a tres civiles en la casa de Bouchez dispara su arma rápidamente sobre los seis varones: Georges Logie, padre de siete hijos y con un octavo en camino; dos de sus dos hijos mayores, de 16 y 17 años, George y Remy. Su hermano Benoni, de 48, y su padre Auguste de 80. La sexta víctima es Enrique Desse.

Siguiendo por la misma calle, hacia la estación, la siguiente casa a la izquierda también tiene su nueva ración de asesinatos, con otros tres hombres fusilados delante de sus esposas e hijos. A esta casa se le prende fuego.

Mientras, prosigue la lucha por el cruce del canal. Los residentes de las fincas y casas a lo largo de la calle Beau Marais son desalojados. Para asegurarse que los sótanos quedan vacíos arrojan granadas de mano en ellos, con lo que matan a una viuda que no tuvo tiempo de salir. Unas 40 personas son alineadas con los brazos en alto en una pared de la granja Clément. Después de varios minutos así, separan a los 18 hombres (tres lugareños y 15 refugiados belgas) de las mujeres y niños. Pero llega un coche con un oficial, y ordena que todo el mundo se dirija al bosque. Clément y sus compañeros se han salvado por poco, pero tiene que ver cómo incendian su casa y sus tierras sin motivo aparente.

Siguiendo la calle hacia el puente sobre el canal, llegamos al café de los Valéry, en cuyo sótano-bodega se refugian tres hombres, dos mujeres y dos niños. Al otro lado del canal los aliados tienen emplazadas ametralladoras, y el primer alemán que se acerca, directamente en su moto, cae fulminado. Los siguientes soldados alemanes se refugian en el café. Cuando abren la puerta de la bodega se encuentran en primer plano a Paul Carlier, que con los brazos en alto grita «camarades civils». Uno de los alemanes responde «Nicht camarades». Disparan y tiran dos granadas, aunque gracias a la disposición de la bodega y su escalera de caracol hace que todos los refugiados reciban heridas, pero de poca consideración, a excepción de la Sra. Valéry.

El puente de Beuvry-Marre objetivo de los Waffen SS. Foto de mayo 1940, original de http://histoire.beuvry.free.fr/

El puente de Beuvry-Gorre objetivo de los Waffen SS. Original en http://histoire.beuvry.free.fr/

Creyendo muertos a los ocupantes del sótano, los alemanes emplazan una ametralladora en el café. Después de combatir durante todo el día, a medianoche los waffen SS se dan cuenta que hay personas vivas en el sótano. Vuelven a abrir la puerta, pero al ver su estado lastimoso se abstienen de lanzar más granadas y prometen «doktor, demain matin», mañana por la mañana. Al amanecer consiguen que los alemanes les permitan abandonar el sótano, aunque hay algún amago de hacer “algo” con los hombres.

Mientras, en las bodegas del château Saudemont se esconden unos 200 o 300 refugiados, belgas y franceses, hombres, mujeres y niños. Los alemanes también arrojaron granadas por puertas y ventanas, pero por fortuna la disposición de las mismas hizo que sólo un belga fuera herido de muerte. Con semejante masa humana de rehenes, los waffen ss cambian de táctica y los emplean como escudos humanos para emplazar sus baterías en el bosque y campos de los alrededores. Una vez terminada esta tarea los conducen al centro del pueblo.

En otras partes de la comune siguen muriendo civiles. Florentin Trinel fue asesinado a 20 metros de su casa, en presencia de su mujer y sus cuatro hijos. M. Jules Delacroix, un jubilado enfermo que no podía moverse de la cama, fue encontrado en su habitación cosido a bayonetazos. Cuatro hombres más son ametrallados en la granja de Delbarre, que es incendiada con todo el ganado encerrado, que muere carbonizado. Otros 14 refugiados belgas mueren en la carpintería de Lanclos. Y así más y más casos. En las granjas de Delelis, de Marche, de Viencourt, de Delpierre, se repite el esquema, los hombres que encuentran en la calle son ejecutados, los sótanos  se desalojan con granadas, que causan siempre heridas y alguna muerte a quienes los ocupan. Algún civil, que habla alemán, se libra en último extremo de recibir un disparo.

El viernes al anochecer aún llegan más víctimas. Un coche civil con tres parejas, residentes de Tourcoing, es obligado a parar en el pueblo. Tras darse un festín delante suyo con la comida y bebida que llevaban, a la mañana siguiente un cabo mata a los tres hombres a sangre fría y en presencia de las mujeres.

En total, entre el 24 y 25 de mayo de 1940 soldados de la Totenkopf asesinaron sin motivo a 67 civiles en Beuvry.

Bibliografía: Web de historia local, con la historia de la masacre sin resumir, así como de las unidades francesas e inglesas que defendían el otro lado del canal. Atribuye los hechos a otra división de las Waffen SS, la Das Reich, por un error de “Radio Londres” en 1943, cuando el locutor Jean Gignebert comunicó que “ciudadanos de Artois, estáis vengados, la división SS Das Reich que os causó tanto mal en 1940 ha sido aniquilada en Stalingrado”.

Foto del monumento y lista extensa de las víctimas, en la web Mémoires de Pierre.

Historial de la división Waffen SS Totenkopf. 

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  1. Pingback: The Blitzkrieg Legend: The 1940 Campaign in the West. Por Karl-Heinz Frieser (Reseña) | Mi Diario de libros

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