Heinrich Deubel, el más extraño de los comandantes de Dachau

Heinrich Deubel. Fuente: The Camp Men, de French L. MacLean

Heinrich Deubel. Fuente: French L MacLean:  The Camp Men, pg. 311.

Todos los nazis no son iguales. Y  los comandantes  de campos de concentración no competían necesariamente entre sí por demostrar que eran los más implacables o corruptos. También hubo personas que, por muy convencidos que estuvieran de sus ideas políticas, no consiguieron ser lo que se esperaba de ellos.

Heinrich Deubel nació en Ortemburgo, en la frontera entre Baviera y Austria, el 19 de febrero de 1890. En 1906 ingresó en la escuela de suboficiales del ejército bávaro, que mantenía cierta separación del prusiano, dentro del II Reich. Cuando estalló la primera guerra mundial sirvió en el 16º regimiento de infantería de Baviera, hasta que cayó prisionero de los británicos en julio de 1916. Fue dado de baja en el ejército, con el grado de teniente, el 6 de diciembre de 1919, e inmediatamente se enroló en una de las organizaciones que luego derivarían a la órbita del NSDAP, el Deutschvölkischer Schutz und Trutzbund, la Federación para la defensa y protección de los nacionalistas alemanes,  ferozmente antidemocrática y antisemita, y parece que participó en el fracasado intento de golpe de estado de Kapp en marzo de 1920.

A partir de mayo de ese mismo año consigue un trabajo en el servicio de aduanas como oficial en Passsau, muy cerca de su localidad natal. Y allí sería uno de los primeros afiliados del partido nacionalsocialista alemán. El 13 de agosto de 1926 se incorporó a las SS, con el número 186. Y el año siguiente contrajo matrimonio, lo que no contribuyó a que se moderase su militancia política, pues de 1928 a 1931 fue comandante del SS-Standarte (regimiento) de las SS en la Baja Baviera.

Hasta aquí, la verdad, su vida se parece a la de tantos otros miembros del NSDAP y de las SS. Con la llegada al poder de Hitler Deubel pasó a trabajar a jornada completa para las SS, y siguió subiendo en la organización, hasta que en diciembre de 1934 el recién ascendido inspector para todos los campos de concentración, Theodor Eicke, le nombró como sucesor suyo al frente de Dachau, por entonces el mayor y más famoso KZ de Alemania. Pero antes de que llegase a cumplir dos años en el puesto fue reemplazado por Hermann Baranowski. Deubel tuvo una segunda oportunidad al frente del que entonces era el KZ más pequeño de todos, la Kolumbia Haus, en realidad una prisión cerca del aeropuerto de Berlín. Pero apenas duró en ese nuevo destino de septiembre a noviembre de 1936. El 31 de marzo de 1937 se retiró del servicio en los campos de concentración, y dejó de trabajar para las SS, aunque no de ser miembro. Se reincorporó a su puesto como funcionario de aduanas, empleo en el que fue ascendido en 1939 y en 1941 como Comisario de Aduanas del Distrito, cuando fue destinado al control de la frontera con Francia, al mando de una compañía.

Acerca de su breve carrera como comandante de campos de concentración, los primeros autores que se ocuparon del tema simplemente creyeron que se encontraban ante el típico caso de malversador de fondos y mal administrador; sin embargo, eso no explicaría en absoluto que se le hubiera dado una segunda oportunidad, que nunca se le juzgara, y menos aún que al abandonar el servicio activo siguiera siendo miembro de las SS y del partido, y que siguiera como si nada su carrera de funcionario de aduanas.

Segev en Soldiers of Evil  cuenta un incidente en las navidades de 1934 lo suficientemente grave para que llamase la atención de Himmler. Por lo visto, un SS de uniforme montó un pequeño espectáculo en la cola de adquisición de billetes de ferrocarril, y ante los requerimientos de la policía, Deubel hizo acto de presencia y, para defender al camarada, gritó a los policías que no tenían ninguna autoridad sobre los SS (falso, hasta 1940) y que, al contrario, si él quisiera podía recluirlos en Dachau el tiempo que le apeteciese (también falso; el personal de KZ sólo tenía autoridad sobre los internos, no decidía quién entraba o salía). Himmler expresó su preocupación de que semejante conducta llegase a trascender a la prensa extranjera, pero Deubel siguió en su puesto en Dachau. Según el expediente, lo único que había hecho el SS-Mann era tardar en encontrar el dinero para pagar el billete.

Los autores Lee Ready y Moulin mencionan que Deubel fue depuesto por vagas intrigas, y porque su régimen fue juzgado demasiado blando y humano. Para hacerlo se basan en los testimonios de los presos, que recuerdan su mandato como un pequeño oasis, en comparación con el kommandant anterior y posterior. Si fuera cierto confirmaría, por ejemplo, una de las tesis de Los verdugos voluntarios de Hitler, de Goldhagen, sobre que no se castigaba a quienes no tenían estómago para participar en el holocausto, sólo se los destinaba a otro puesto.

A mi modo de ver, lo fundamental está en otra parte de su expediente, también citada por Segev. En la correspondencia guardada, Deubel expresaba su deseo de volver al cuerpo de funcionarios de aduanas, al que seguía perteneciendo en excedencia. Era un auténtico SS veterano, de los primeros en la lucha y en el partido. Nadie podía discutir su dedicación a la causa. Sin embargo, y sin expresar quejas por el trabajo en el sistema concentracionario, aunque sí a que  había trabajado muchos años para el partido sin sueldo, expresaba su  deseo de abandonar el servicio activo en las SS y regresar a su carrera de funcionario. Llevaba ya varios años apartado del servicio, lo que le iba a suponer una merma en su pensión cuando se jubilara.

No puede decirse que Deubel llevase mala carrera en las SS, como comandante de Dachau, por lo menos en apariencia. Para entonces el personal de los campos de concentración ya había sido asimilado como funcionarios, y era el estado el que les pagaba el sueldo. Sin embargo, Deubel prefirió regresar al servicio público en el cuerpo de aduanas. Todo ello sin expresar la más mínima duda sobre sus ideales nacionalsocialistas.

Como miembro del NSDAP fue internado por los aliados en 1945-48, pero la RFA nunca le procesó. Su vida fue modesta hasta su muerte, en Dingolfing, Baviera, muy cerca de su lugar de nacimiento, el  2 de octubre de 1962.

Fuentes:

French L MacLean:  The Camp Men. The SS Officers Who Ran the Nazi Concentration Camp System. Schiffer Publishing, 1999. 

J. Lee Ready: Eicke’s Boys. The Totenkopfverbaende. Monticello Publishing, 2014.

Tom Segev: Soldiers of Evil, The Commandants of the Nazi Concentration Camps. Diamond Books, 2000 (1ª ed. 1987). pg. 115-116, 165-166.

http://de.wikipedia.org/wiki/Heinrich_Deubel

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