Końskie, la masacre que Leni Riefenstahl negó haber visto

11 Otra foto de la masacre del 12 en la plaza Kosciuszko

07 en el mercado

Konskie, plaza Kosciuszko, 12 de septiembre de 1939. Fotos del Instituto Nacional de la Memoria de Polonia.

El 12 de septiembre de 1939 Końskie es una pequeña ciudad del centro de Polonia, a medio camino entre Varsovia y Cracovia, rodeada de bosques. En estos doce días de guerra, los alemanes han penetrado tan profundamente en el país que von Reichenau ha establecido en sus cercanías el cuartel general de su 10º Ejército. Hitler le visita, tras aterrizar en el aeródromo de Białaczów el día 10. Aún así la zona dista de ser segura para los invasores. Dos días antes se habían encontrado los cadáveres de seis soldados alemanes que al parecer habían sido sorprendidos durmiendo, y hoy un oficial de alto rango y cuatro soldados son encontrados muertos cerca del pueblo. Sus cuerpos son expuestos en una iglesia.  En septiembre de 1939 el 60% de los 10.000 habitantes de Końskie eran judíos.

 

Los alemanes el día 12 reúnen un grupo de judíos civiles polacos, muy mayores o muy jóvenes como para haber sido movilizados, y les ordenan con empujones y malos modos que caven una fosa en la plaza Kosciuszko, donde se celebra el mercado. Pocos tienen algún tipo de herramienta, muchos cavan con las manos desnudas.

06 cerca de la iglesia

Las fotos actualmente están depositadas en el Instituto Nacional de la Memoria de Polonia, pero provienen de varios antiguos soldados alemanes. Referencia del US Holocaust Memorial Museum WS50421.

04 12 de septiembre 1939 , cavar tumbas para los alemanes muertos

Se publicaron por primera vez el 19-4-1952, en la revista Revue de Munich, y hay copia en varios archivos. Referencia del US Holocaust Memorial Museum, WS50415.

No hay que tener mucha imaginación para ver lo que se está fraguando, pero un comandante de la policía llamado Schulz recrimina al grupo y les pide que mantengan la disciplina, que no se rebajen al nivel de sus adversarios. Cuando Schulz se va, los alemanes empiezan a ordenar a los civiles que salgan de la fosa, con golpes e insultos. Éstos no pueden entender qué está pasando, ninguno entiende el alemán, estamos en una región que en los repartos de Polonia había correspondido a Rusia. Los civiles salen corriendo hacia el sur de la plaza. En ese momento un teniente de transmisiones de la Luftwaffe, Bruno Kleinmischel, que pasa en coche, saca su arma y efectúa disparos sobre los civiles.  Se desata el pánico. El resultado final, unos 22 polacos muertos, y ocho heridos (las cifras varían, según fuentes), a escasa distancia del cuartel general de von Reichenau en el Palacio Tarnowski… y de Leni Riefenstahl y su equipo de filmación.

Riefenstahl ya había realizado dos documentales sobre los congresos del partido nacionalsocialista, las olimpiadas de 1936 y un corto sobre el ejército alemán. Ahora llevaba dos días intentando filmar la guerra, aunque sin demasiado éxito. Aunque en sus memorias dice que no se sentía atraída por la estética marcial o militar, se había diseñado su propio uniforme, gris perla, con pistolera al cinto y daga en la bota incluida. Y había organizado su propia unidad de filmación, la Sonderfilmtrupp Riefenstahl, consiguiendo gracias a su influencia que varios de sus colaboradores fueran dispensados de servir en el ejército.  El ministerio de propaganda tenía sus propios equipos de filmación, y Leni presume de ir por libre, pero su troupe estaba  inscrita en el registro del ministerio de Goebbels, y llevan consigo de escolta al SS-Hauptsturmführer (capitán de las SS) Stolze.

Habían partido de Berlín el 10 de septiembre, y el 11 estaban en Końskie. Riefenstahl venía de visitar a von Rundstedt, al mando del Grupo de Ejércitos Sur, al entonces poco famoso von Manstein, y ahora acudía a visitar a von Reichenau, que conocía de sus anteriores trabajos.Ante la falta de alojamiento tuvieron que dormir en tiendas de campaña. Su propósito, o por lo menos lo que declaraba a los militares, era filmar los pasos de Hitler.

Bundesarchiv_Bild_146-2004-0022,_Polen,_Truppenbesuch_von_Leni_RiefenstahlPolen, Truppenbesuch von Leni Riefenstahl

Polen, Truppenbesuch von Leni Riefenstahl

El equipo de filmación de Riefenstahl. Puede verse su uniforme y “armamento”, aunque en esta ocasión lleva la daga en el cinturón y no como la describe Manstein, en la bota “al estilo bávaro”. Leni acababa de cumplir los 37 años el 22 de agosto. Fotos de Oswald Burmeister, Bundesarchiv. Burmeister no pertenecía al equipo de Riefenstahl.

Según falló el juicio de desnazificación de 1952,  Riefenstahl no llegó a presenciar la masacre por poco. Sí estaba presente cuando el comandante Schulz hizo su discurso, pero por lo visto cuando ella recriminó a su vez a los soldados por su comportamiento con los civiles, y les pidió que obedecieran las órdenes del oficial, empezó a recibir insultos y amenazas, y sus colaboradores la sacaron rápidamente de la plaza. Mientras acudían a quejarse a von Reichenau, oyeron disparos… y corrieron más. Riefenstahl abandonó inmediatamente la zona con un sólo acompañante a bordo de un Heinkel He 111, en el cercano aeródromo de Białaczów, hacia Danzig, donde Hitler estaba celebrando la anexión de la antigua Ciudad Libre. En sus memorias declara que estaba tan horrorizada por lo que había vivido que renunció a realizar el documental. Pasó el resto de la guerra intentando filmar Tierra baja, una película de ambiente español, para lo cual utilizó a una serie de deportados gitanos. Pero ese es otro tema.

08 leni

12-ZDF

Primeros planos de Riefenstahl. Estas fotos también se reproducen en el libro de Rossino, pgs. 186-190. Us Holocaust Memorial Museum, WS80965. 

Ahora bien ¿qué importancia tenía que Riefenstahl hubiera estado presente, o no, en el tiroteo? Desde la perspectiva actual, ninguna. Para la sociedad alemana de la recién fundada RFA y para Leni mucho. Ya había pasado otro proceso en 1949, en el que había afirmado que nada sabía de la persecución y matanza de los judíos, que como cualquier “alemán corriente” desconocía la dimensión de los crímenes del nazismo, pese a su proximidad con Hitler y otros jerarcas del III Reich. Los hechos de Końskie contradecían esta versión, y de hecho Riefenstahl nunca menciona en sus memorias que los asesinados fueran judíos, sino “ciudadanos polacos”.

Tanto ella como Manstein afirman que “los culpables fueron castigados por los tribunales militares alemanes”, pero en realidad sólo fue  juzgado el teniente Bruno Kleinmischel de la Luftwaffe, por uso ilegal de su arma y homicidio involuntario. Condenado en septiembre a un año de prisión, en octubre recibía el indulto general que proclamó Hitler para los escasos crímenes de este tipo que juzgaron los tribunales militares alemanes. A nadie le sorprende que los judíos estuvieran cavando las tumbas para los soldados alemanes en medio de la plaza del mercado y no en el cementerio, aunque cerca hubiera una colegiata católica. Además, la sinagoga de Końskie fue incendiada, y la comunidad judía de la ciudad tuvo que pagar una fuerte multa como “responsables” por todo lo sucedido. Las fotos no muestran a ningún militar alemán amenazando a Riefenstahl. No sabemos qué causaba sus gestos de llanto y terror, pero los hombres que la rodean y miran en su misma dirección parecen más bien asombrados, y los más jóvenes  intentan mostrar indiferencia. Y a Leni tampoco le duró mucho el espanto. El 5 de octubre es fotografiada sonriente en las tribunas para el desfile de la victoria, en Varsovia.

Warschau, Parade vor Adolf Hitler

Desfile de la victoria en Varsovia, 5-10-39. Leni Riefenstahl está agachada, con un gorro de piel, hablando con un oficial a pie de calle. Bundesarchiv 146198202328A.

El desencadenante de la masacre

Esta masacre de Końskie fue sólo uno de los centenares de “incidentes” que se dieron durante esta campaña. Lo cierto es que, desde junio, se está planeando la completa erradicación de la nación polaca. Los servicios de inteligencia del ejército (Abwehr) y las SS, con ayuda de la minoría alemana en Polonia,  recopilan nombres y direcciones de más de sesenta mil polacos que se han significado por su patriotismo, desde maestros y sacerdotes a diputados y nobles. Las negociaciones con la Wehrmacht terminan el 29 de agosto, Himmler se encargará de “asegurar la retaguardia” de la invasión alemana, aun admitiendo que son las fuerzas armadas las que tienen la última palabra. Para ello desplegará veintiún batallones de Ordnungspolizei, (policía militarizada, que normalmente se traduce como “Policía del orden”), y cinco Einsatzgruppen, (“grupos especiales”), organizados por Heydrich  con personal de la Gestapo, SD y la policía criminal (Kripo). Más adelante  se crearán otros dos.

Antes de comenzar la guerra, y antes de que se cometan las supuestas “atrocidades polacas” contra los Volkdeutsche o contra soldados alemanes, estaba organizado el genocidio de la clase dirigente polaca. Además, desde abril de 1938, la opinión pública alemana ha sido bombardeada por las noticias de supuestas atrocidades y humillaciones que sufría la minoría alemana en Polonia en manos de su gobierno. En este contexto, no es de extrañar que, en la misma mañana del día uno de septiembre, el Kampfgruppe Medem de zapadores del ejército, asesine a los ferroviarios polacos y a sus familias en los pueblos de Kaldowo y Szymankowo (Simonsdorf en alemán) como venganza por no haber conseguido tomar los puentes sobre el Vistula. A las atrocidades planificadas desde el despacho de Heydrich se unió una tremenda indisciplina por parte del ejército alemán, que sorprendió a sus altos mandos, que no esperaban tanto odio en sus soldados. De hecho, en esta fase inicial de la guerra el objetivo de los Einsatzgruppen son las autoridades polacas y posibles líderes de una futura resistencia, y no los judíos, en un país con una peculiar dictadura militar que comparte con Alemania buena parte de su legislación antisemita. Para los soldados y oficiales jóvenes que se “extralimitarán” demasiadas veces, los tribunales militares alemanes inventarán como atenuante “la amargura causada por las atrocidades cometidas sobre el pueblo alemán por judíos y polacos a lo largo de su historia”. El 4 de octubre todos son amnistiados por Hitler.

Para diciembre de 1939, el historiador Alexander B. Rossino calcula que las tropas bajo la autoridad de Himmler, incluyendo milicias Volkdeutsche, han asesinado a unos 50.000 polacos, unos 7.000 de ellos judíos. No hay cifras para los causados por “espontáneos” de la Wehrmacht, pues hay que tener en cuenta que algunas masacres, como la de Ciepielów del 9 de septiembre, fueron atribuidas durante muchos años a los SS-Totenkopfverbänden, por ser las tropas SS más cercanas, mientras hoy está demostrado que fueron responsabilidad del III batallón del 15º regimiento de infantería (motorizada), 29º división de infantería (mot.) del ejército.

Volviendo a Końskie

El historiador Tomasz Stempowski afirma que el “oficial de alto rango” fue nada menos que el primer general alemán muerto en combate, Wilhelm Fritz von RoettigGeneralmajor der Ordnungspolizei, y miembro de las SS. Murió en una emboscada realizada por soldados polacos de la 1º Compañía, 77º regimiento, mandados por Wladyslaw Dawgiert, que ametrallaron su coche en la carretera entre Inowłódz y Opoczno ese día 10 al mediodía. El vehículo se incendió. Los alemanes llevaron los restos a Końskie, 20 km al sur. Los informes alemanes (y Riefenstahl) hablan de cuerpos horriblemente mutilados, cuando lo que estaban es quemados.

No he encontrado a nadie que respalde la hipótesis de Stempowski, que no explica el motivo por el cual los cuerpos de von Roettig y sus camaradas fueron llevados a  Końskie. Según la perspectiva alemana, aunque la guerra apenas había comenzado, los polacos no eran soldados sino “bandidos,” que sacaban los ojos y cortaban la lengua a sus prisioneros antes de matarlos, y que obedecían órdenes de los judíos.

plaza konskie copia

La plaza de Końskie donde ocurrió todo, en la actualidad (Google Street View, septiembre 2013). El edificio de la primera foto es fácilmente reconocible. A la derecha una placa colocada en 1989 recuerda los hechos.

Se da la circunstancia de que en esta misma zona comenzó a operar la primera guerrilla polaca, unos trescientos irreductibles al mando de Henryk Dobrzański, un veterano oficial de caballería de las legiones de Pilsudski y las guerras de 1918-21, y jinete con dilatada carrera deportiva, incluyendo los Juegos Olímpicos de 1928. Para su actividad guerrillera eligió como nombre Hubal. Él  y sus hombres siguieron combatiendo a los alemanes, vestidos de uniforme, hasta su muerte el 30 de abril de 1940. Pero eso, también, es otra historia.

Fuentes:

Riefenstahl, Leni: Memorias (Memorien, 1991; Traducción: Juan Godó Costa)  Lumen, 2013 (hay varias ediciones  anteriores). Riefenstahl publicó estas memorias  porque estaba arruinada a los 80 años, y para justificarse ante la historia.

Sigmund, Anna Maria: Las mujeres de los nazis (Die Frauen der Nazis, 2000). Traducción de Carlos Fonseca. Plaza y Janés, Barcelona 2000. pg. 115-135. Breve resumen, sin más.

Rossino, Alexander B.: Hitler strikes Poland. Blitzkrieg, ideology, and atrocity. Kansas University Press, 2003. Pg. 186-190. El juicio a Bruno Kleinmischel, pg. 174.

Leni Riefenstahl: Una vida de luces y sombras (Die Macht der Bilder: Leni Riefenstahl) documental, 180 minutos, 1993. Director, Ray Müller. Buena aproximación audiovisual al mundo de Leni Riefensthal, realizado con su colaboración. Más válido para su vida después de 1945.

Erich von Manstein: Victorias frustradas (Verlorene Siege, 1955) traducción de Manuel Picos Vilabella. Editorial Inédita, Barcelona 2005. pg. 179 y ss. Manstein no la cita por su nombre, sino como “una destacada estrella”. El asunto estaba de actualidad mientras Manstein escribía sus memorias, y se mencionó en su juicio.

Rainer Rother: Leni Riefenstahl: The Seduction of GeniusContinuum, 2002. pg 130-133. Detalles interesantes sobre Manstein y el entonces comandante Rudolf Langhaeuser, que testificó que Riefenstahl había visto la masacre, pues se la describió a su vuelta de Konskie.

Steven Bach: Leni Riefenstahl (Leni. The Life and Work of Leni Riefenstahl, 2007). Circe 2008. Una excelente biografía, que rebate documentalmente  y con sentido común el relato de Riefenstahl acerca de sus relaciones con el NSDAP, Hitler, y el III Reich. pg.225-233. Cita el testimonio de Horst Maetzke, operador de radio presente en Konskie, acerca de que ella estaba presente, y que había querido filmar a los judíos. Esta declaración se encuentra en el archivo de Riefenstahl, Instituto de Historia Contemporánea, Munich (pg. 401).

Tomasz Stempowski: Triumf Wojny. Artículo publicado en el número del  6/2012 de la revista Pamięć.pl. Disponible en la web de Instituto Nacional de la Memoria de Polonia.

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