Doenitz: la grandiosa ordenación jerárquica del terror

Recientemente se han reeditado las memorias del almirante Dönitz, tanto en tapa dura, como en bolsillo, como en colección de kiosco. En ellas intenta (más o menos) referirse eminentemente a su labor como militar, minimizando cualquier implicación política en sus acciones, argumentando su completa ignorancia sobre cualquier cuestión fuera de su desempeño como almirante, como si el haber sido designado por Hitler como su heredero político hubiera sido una casualidad.

Albert Speer publicó un “Diario de Spandau” como parte de sus intentos de justificación de su figura en la posguerra. La imagen que transmite de Dönitz concuerda en general con las ideas que el mismo Dönitz intentó transmitir en sus escritos. Él (y el resto de mandos) no son responsables de nada. Como militares, sólo podían obedecer al jefe de estado.

18 de marzo de 1947
[…]
Esta mañana, mientras despotricábamos contra las embotadas hojas de afeitar, Dönitz me dijo, inopinadamente, con tono agresivo, que la sentencia de Nuremberg hacía escarnio de toda justicia, porque las naciones condenadoras jamás hubieran actuado de otra forma. Entonces comprendí que sería inútil recordarle, por ejemplo, ciertas filmaciones para demostrarle la legitimación de dicha sentencia; consecuentemente opté por el razonamiento apolítico y rebatí su argumento diciendo que nuestra condena serviría quizá para apresurar la liberación de los prisioneros alemanes de guerra, pues malamente podían condenarnos por violar la Convención de Ginebra y, al propio tiempo, retener millones de prisioneros para hacerles trabajar en la minería, industria militar, o agricultura durante varios años después del conflicto bélico. Poco después me daría la razón el subsecretario del Ministerio británico de la guerra, Lord Pakenham, al declarar ambiguamente ante la Cámara Alta […]
Dönitz respondió que ése había sido exactamente el argumento de Sauckel, Y así quedó todo: él no percibe la grandiosa ordenación jerárquica del terror.

Speer, Albert: Diario de Spandau. (Spandauer Tagebücher, 1975) Traducción de Manuel Vázquez y Ángel Sabrido. Mundo Actual de Ediciones, Barcelona 1976. pg. 53-54. (está prevista una reedición en la colección de kiosco “memorias de guerra, de la Editorial Altaya, Madrid 2008).

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