¿Quién tira la primera piedra? Conversaciones indiscretas (6)
CSDIC (Reino Unido), GRGG 185.
Informe sobre datos obtenidos de oficiales superiores (prisioneros de guerra) el 3 de septiembre de 1944 (TNA, WO 208/4363)
Hennecke: [...] De Gaulle espera con impaciencia ocupar Renania. Si se le permitirá hacerlo, es una cuestión distinta. Pero lo que habrá es venganza. Estoy convencido de que nuestra Gestapo hizo allí cosas espantosas…
Müller-Römer: Sobrepasa todo lo imaginable lo que aquellos tipos… no me sorprendería si nuestra Gestapo hubiera competido con los rusos en sus acciones bestiales. Conozco las terribles atrocidades cometidas en Polonia desde 1939, cuando esos sujetos llegaron allí.
Hennecke: ¿Nadie se les opuso?
Müller-Römer: Sí, Blaskowitz lo hizo al momento, ¡pero no le fue muy bien! La Wehrmacht no tenía voz en esos temas. «Eso corresponde a la administración civil, y no es asunto suyo.»
Hennecke: Ése es el problema; si todos los oficiales superiores del Ejército hubieran dicho de forma unánime: «No participaremos en ese trabajo sucio. Está arrastrando el nombre de Alemania por el fango».
Müller-Römer: A los pocos que dijeron eso no les fue muy bien.
Hennecke: ¡Si lo hubieran hecho todos, en su momento! Que cosas así hayan sido posibles será algo que romperá la cabeza a los historiadores. Lee más »
Hitler no olvida sus “profecías”
La guerra empieza a no ir del todo bien en octubre de 1941. Los alemanes acaban de tomar Jarkov, pero no se avanza en Moscú, y hay fuertes contraataques en Leningrado. Parece claro que la URSS no se va a derrumbar antes del invierno. Hitler, en sus conversaciones de sobremesa, sabe perfectamente a quién debe culpar.
25 de octubre de 1941, por la tarde.
Invitados especiales: el Reichsführer SS Himmler y el SS Obergruppenführer Heydrich
Desde la tribuna del Reichstag profeticé a la judería que los judíos desaparecerían de Europa en caso de que no pudiera evitarse la guerra. Esta raza de criminales tiene sobre la conciencia los dos millones de muertos de la primera guerra mundial, y ahora ya centenas de millares. ¡Que no venga nadie a decirme que no se les puede acorralar en las regiones pantanosas de Rusia! Entonces, ¿quién se preocupa de nuestrso soldados? No importa tampoco que el rumor público nos adjudique el designio de exterminar a los judíos. El terror es saludable.
La tentativa de crear un Estado judío sería un fracaso.
Las conversaciones privadas de Hitler (Bormann-Vermerke) Traducción de Alfredo Nieto, Alberto Vilán, Renato Lavergne y Alberto Clavería. Editorial Crítica, Barcelona 2004. Pg. 70.
Más referencias a su “profecía” en el diario de Goebbels el 27 de marzo de 1942, el 14 de diciembre de 1942, y en el discurso de Himmler el 5 de mayo de 1943.
Choltitz en Posen. Conversaciones indiscretas (5)
La siguente conversación recogida en Trent Park coincide y amplía lo narrado por Von Choltitz en sus memorias sobre su entrevista con Hitler cuando le dio el mando de París, sustituyendo a Von Stülpnagel, implicado en la Operación Walküre (Valkiria). La reunión de Posen de la que habla tuvo lugar a finales de enero de 1944, y no es la del famoso discurso de Himmler, que tuvo lugar el 4 de octubre de 1943, aunque sirve como muestra de cómo trascurrían estos encuentros. No se conserva el programa detallado de la reunión, ni la lista de los asistentes. Otros generales en otras conversaciones (Graf Rothkirch, Richard Veith) coinciden con la descripción de Choltitz, mientras Freiher von Gersdorff en sus memorias es aún más crítico. La “excursión” para oír a Hitler en Rastenburg fue el 27 de enero de 1944. Las aclaraciones entre paréntesis son del libro, las de corchetes son de este blog.
CSDIC (Reino unido) GRGG 183
Informe sobre los datos obtenidos de oficiales superiores (prisioneros de guerra) el 29 de agosto de 1944 (TNA, WO 208/4363).
[...]
Schlieben: Nosotros somos una espina que tienen clavada.
Choltitz: Hitler nos odia.
Schlieben: ¡Sí, nos odia! ¿Cuánto tiempo le estuvo arengando a usted cuando fue a dar sus informes?
Choltitz: Tres cuartos de hora.
Schlieben: ¿Estaba sentado en una mesa grande o cómo?
Choltitz: Estaba de pie.
Schlieben: Y después introdujeron el saludo nazi en sustitución de la carencia de fuerza aérea, ¿no? [fue Goering quien propuso hacer obligatorio el "Heil, Hitler" en las fuerzas armadas el 21 de julio de 1944, el día después del atentado de Stauffenberg].
Choltitz: Sí.
Choltitz: Yo vi a Hitler hace cuatro semanas, cuando me pescó para París.
Bassenge: ¿Qué impresión produce? Lee más »
Thoma, Brauchitsch y Halder. Y el Führer. Conversaciones indiscretas (3)
SRX 150
Crüwell – General der Panzertruppe [general de fuerzas acorazadas]- Capturado el 29 de mayo de 1942 en el norte de África. Thoma - General der Panzertruppe – Capturado el 4 de noviembre de 1942 en el norte de África. Burckhardt – Major [comandante] (GC, Primer batallón de Paracaidistas – Capturado el 5 de noviembre de 1942 en el norte de África.
Información recibida: 26 de enero de 1943
THOMA: (Respecto a las explicaciones sobre atrocidades.): «…por lo tanto, me siento realmente avergonzado de ser un oficial». Y entonces él me dijo: «¿Por qué me lo cuenta usted?». Y yo contesté: «¿Y a quién se lo iba a contar?». Dijo: «Es un tema político, no me concierne en absoluto». Nunca he olvidado que Halder me dijo eso. Después lo puse por escrito y se lo entregué a Brauchitsch. Y Brauchitsch no me dijo gran cosa, pero pude leer en sus ojos lo que pensaba. Dijo «¿Quiere llevarlo más lejos?». Dijo: «Escuche, si lo lleva más lejos, puede pasar cualquier cosa». Entonces yo le dije: «Por supuesto, ya que me avergüenza haber pasado por algo así. Las buenas personas dicen: «El Führer no sabe nada de eso». Pero claro que lo sabe todo. En el fondo está encantado. Él dice: «Las cosas… han… ido… mal… demasiado… tiempo». Y ahora se está volviendo atrás, y en consecuencia, ha tirado a la basura el respeto íntimo de la gente decente y honesta. Naturalmente, la gente no puede armar un escándalo, si lo hicieran los arrestarían y los golpearían. Pero él dice… se limita a ignorarlo, no le interesa lo más mínimo. (Sólo dice) «Dejemos que los vándalos continúen en el poder». Y eso es lo que hacen, es evidente lo que me dijo usted hace poco. «No debe ocurrir que vuelvan a emprenderla con la bandera roja». Naturalmente que no ocurrirá, porque es una dictadura, lo que no quiere decir que hayan desechado del todo la idea, por eso lo más probable es que sean ellos los que estallen. O peor aún, podemos encontrarnos con resistencia pasiva, lo cual es más peligroso todavía. En una compañía no tiene importancia que haya problemas de vez en cuando, pero cuando se produce resistencia pasiva, eso es otra cosa.
Neitzel, Sönke (editor): Los Generales de Hitler. Transcripciones de conversaciones secretas: 1942-1945 (Abgehört. Deutsche Generäle in britischer Kriegsgefangenschaft 1942-1945, 2005). Traducción de Cristina Pizarro, Editorial Tempus, Barcelona 2008 pp.234-235.
Goebbels y Hitler, el falso humanitarismo y los judíos
27- abril-1942
El Führer se mostró partidario de una dirección mucho más radical de la guerra y de la política. Este será uno de los puntos fundamentales de su discurso en el Reichstag. Se queja amargamente de que el general francés Giraud haya logrado escapar. Fue posible únicamente por la negligencia y descuido de los guardianes. Los viejos oficiales de la reserva que están al frente de los campos de prisioneres de guerra tienen un concepto erróneo del humanitarismo. (eine falsche Humanitaetsduselei), que en este caso concreto estamos pagando muy caro….
Hablé una vez más detalladamente acerca de la cuestión judía con el Führer. Su actitud no ha variado. Está decidido a expulsar a los judíos de Europa. Tiene razón. Los judíos han traído tantas desgracias a nuestro continente que el castigo más severo que pueda imaginarse será aún demasiado benigno para lo que se merecen…
Joseph Goebbels: Diarios (The Goebbels Diaries. Edición de Louis P. Lochner) Traducción de Eduardo de Guzmán. Editorial Los libros de Nuestro Tiempo, José Janés director. Barcelona 1949. Pg. 207.
Goebbels, en sintonía con su Führer
20-marzo 1942
Finalmente hablamos [Hitler y Goebbels] del problema judío. En este punto el Führer se mostró tan decidido y resuelto como siempre. Los judíos tienen que desaparecer de Europa, aunque sea necesario emplear para ello los más brutales procedimientos.
Por el momento no desea intervenir activamente en el problema de la iglesia. Le gustaría dejarlo para cuando termine la guerra.
Toda nuestra conversación transcurrió de la manera más cordial e íntima. Me sentí feliz al verme de nuevo al lado del Führer. El Führer, a su vez, no ocultaba su satisfacción al poder hablar de una manera tan desembarazada y personal.
Joseph Goebbels: Diarios (The Goebbels Diaries. Edición de Louis P. Lochner) Traducción de Eduardo de Guzmán. Editorial Los libros de Nuestro Tiempo, José Janés director. Barcelona 1949. Pg. 152.
El Testamento político de Hitler… según Butz
En todos los libros sobre el final del III Reich se citan los testamentos que Hitler dictó los últimos días de su vida, uno de carácter privado, y otro político, en el que además de nombrar a un sucesor, Döenitz, le dicta tanto la política a seguir como la composición de su gobierno, además de desheredar a los traidores Himmler y Göering, que han intentado negociar la paz a sus espaldas.
Nada más comenzar justifica su derrota. Por supuesto todo ha sido culpa de los judíos. Él sólo quería la paz:
Es falso que ni yo ni nadie en Alemania desease una guerra en 1939. Fue deseada y provocada exclusivamente por los políticos internacionales que procedían del grupo judío o trabajaban en defensa de los intereses judíos. Después de todos mis ofrecimientos de desarme, la posteridad no puede en modo alguno echar sobre mí la responsabilidad de esta guerra. Lee más »
Goebbels en su diario: “Sobre los judíos cae una sentencia que, aun siendo bárbara, la merecen por entero”
De vez en cuando, y quizás en la estela de Irving, alguien se descuelga con eso de que “esas barbaridades” que se cometían, especialmente contra los judíos, no eran responsabilidad directa de Hitler. Que sus discursos eran sólo eso, palabras que “algunos exaltados” interpretaban a la tremenda. Aquí tenemos otra referencia más a las “profecías” de Hitler en sus discursos, y cómo se “emitían” y tomaban completamente en serio.
