La Cruz Roja y la Alemania nazi
Otro tópico algo menos empleado por los “revisionistas”, es la actitud de la Cruz Roja durante la segunda guerra mundial. Un comentarista de este blog ha tenido la amabilidad de recordárnoslo:
“La cuestión aquí es la falsificación y tergiversación de distintos hechos. No mencionas los informes de la Cruz Roja sobre los campos de concentración…”
Lo cierto es que como argumento es bastante débil, aunque lo emplee también la IHR como la número 51 de sus conocidas “66 preguntas y respuestas del Instituto de Revisionismo Histórico”. La respuesta de Nizkor es más que suficiente. Realmente ¿alguien en sus cabales es capaz de pensar que los delegados de la Cruz Roja Internacional podían ir por donde quisieran? ¿Que las autoridades de los campos les dejarían ver algo que les fuera desfavorable? Theresienstadt (lo siento, la wikipedia en español como siempre es menos completa) prácticamente debe su existencia a la necesidad de contar con un campo de concentración “modelo” que enseñar a la opinión pública neutral, y por supuesto y sobre todo a la Cruz Roja.
Hay que diferenciar entre el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, que son organismos estatales que tienen diversos países dedicados a servicios de apoyo humanitarios, y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja - (FICR), que agrupa a estos organismos estatales. La Cruz Roja Alemana estaba completamente en manos de su gobierno. El 29 de abril de 1942, informó al CICR que sobre detenidos “no arios” no tenía nada que comunicar, y le pide que se abstenga de hacer preguntas sobre ellos en el futuro. La Cruz Roja Danesa, junto con su gobierno, fue a interesarse por los judíos daneses en Theresienstadt, acompañados por un representante del CICR, Maurice Rossel, en julio de 1944. Rossel y los daneses sencillamente no pudieron ver nada anómalo en una visita perfectamente preparada, y que a fin de cuentas salvó la vida de los 466 daneses capturados por los nazis. En septiembre, Rossel intentó entrar en Auschwitz y se entrevistó con su comandante, pero sólo pudo visitar una sección con prisioneros aliados occidentales; del complejo de Auschwitz dependían 51 subcampos y comandos externos. De ahí saca el IHR su afirmación de que “Un informe sobre la visita a Auschwitz de delegados de Cruz Roja Internacional realizada en septiembre de 1944 señaló que se permitía a los prisioneros recibir paquetes y que no se pudieron verificar los rumores sobre cámaras de gas”. Lo que no aclaran es que los prisioneros que reciben paquetes son precisamente eso, prisioneros de guerra, aviadores ingleses y norteamericanos que desde luego no forman una muestra representativa de la población de Auschwitz. Y que esos “rumores” son confirmados por esos mismos prisioneros a Maurice Rossel.
Aunque la página web del CICR describe a Auschwitz como el mayor de sus fracasos, no fueron completamente inoperativos durante la segunda guerra mundial. A nivel individual algunos de sus miembros tuvieron algunos éxitos humanitarios. Friedrich Born es uno de los “Justos entre las Naciones”, responsable de la salvación de unos 7.000 judíos húngaros de las redes de Eichman, y Charles Kolb y Vladimir von Steiger hicieron grandes esfuerzos a favor de los judíos rumanos, aunque no tuvieron tanto éxito.