antirrevisionismo

El III Reich y la Wehrmacht

Barbarroja y Von Reichenau

Mariscal de campo Walter Von Reichenau (1884-1942), comandante en jefe del 6º Ejército, orden del 10 de octubre de 1941 (D-411)

[...]

El objetivo esencial de la campaña contra el sistema judeobolchevique es la destrucción completa de sus instrumentos de poder y la erradicación de la influencia asiática sobre la esfera cultural europea…. En el Este, el soldado no es sólo un combatiente que sigue las reglas de la guerra, sino también el portador de un concepto racial [völkkischen Idee] inexorable y el vengador de todas las bestialidades que se han cometido contra los alemanes y las razas afines.

Por lo tanto, el soldado debe poseer una comprensión completa de la necesidad de la expiación, severa pero justa, que le corresponde a la subhumanidad judía [am Jüdischen Untermenschentum]. Ello tiene el objetivo complementario de cortar de raíz, en la retaguardia de la Wehrmacht, los conatos de rebelión que, como demuestra la experiencia, siempre traman los judíos. [...] Sólo de este modo cumpliremos con nuestro deber histórico de liberar al pueblo alemán de una vez por todas de la amenaza judeoasiática.

Von Reichenau ha pasado a la historia como uno de los oficiales más fielmente sometido a las consignas de Hitler, expresando siempre su deseo de cumplir sus órdenes hasta el último detalle, identificándose sin problemas con la “guerra racial” hasta en sus últimas consecuencias. Sin embargo, es el único de los “grandes” militares de la preguerra que no tuvo tiempo de ver cómo cambiaba la marea, ya que murió el 17 de enero de 1942. No tuvo tiempo de hacer desaparecer papeles comprometedores. No pudo escribir unas memorias. Por el contrario, su desaparición daba vía libre a sus compañeros para que, por comparación, sus carreras parecieran más limpias. Ellos tenían escrúpulos, no como ese arribista de Reicheneau.

Pero esta orden (aquí está completa, en inglés) aparte de las alabanzas de Hitler, también recibió la aprobación del mariscal de campo Von Rundstedt como comandante del Grupo de Ejércitos Sur, que la redistribuyó a los otros ejércitos a su cargo: 11º, 17º y 1º ejército pánzer, así como al comandante del Área de retaguardia del Grupo de Ejército Sur, el 17 de octubre de 1941. (NOKW-309). Desde el 12 de septiembre, Von Manstein es el comandante del 11º Ejército, y el 20 de noviembre decide reforzar la proclama de Reicheneau con la suya propia.

Wistrich, Robert. S.: Hitler y el holocausto (Hitler and the Holocaust, 2001, traducción de Ricard Martínez). Mondadori, Barcelona 2002, pg 161.

Kershaw, Ian: Hitler 1936-1945 (Hitler,1936-1945 Nemesis, 2000, traducción de José Manuel Álvarez Flórez). Península, Barcelona 2000. pg. 457.

Hilberg, Raul: La destrucción de los judíos europeos (The destruction of european Jews 1961-2002, traducción de Cristina Piña Aldao). Akal, Barcelona 2005. pg.351

14 Junio, 2007 Publicado por antirrevisionismo | Antisemitismo, Crímenes de guerra, Holocausto, Von Manstein | , , , , , , , , | Aún no hay comentarios

1945. La prensa española y la segunda guerra mundial

Al comenzar la SGM la situación era radicalmente distinta al de otro periodo histórico. España nunca ha sufrido una dictadura tan absoluta en materia de prensa, publicaciones y costumbres desde las épocas de Fernando VII. Aunque el régimen polaco era muy semejante al español (una dictadura militar muy católica, fervientemente anticomunista) la lealtad hacia Alemania y la antipatía por Francia dominaban el común de la España Vencedora, pese a que algunas de sus élites tenían muy en mente la decisiva ayuda inglesa en el triunfo de la “Cruzada” (Vidal Guardiola, Sainz Rodríguez[1]; se puede añadir al duque de Alba[2], pronto a Beigbeder[3]). El rápido triunfo sobre Polonia y la entrada de Italia en guerra cambia rápidamente los titubeos franquistas, y como ha revelado recientemente Ros Agudo en “La guerra secreta de Franco[4] por lo menos desde el 31 de octubre se planifica una entrada en guerra junto con sus “aliados naturales”, con un vasto (e imposible) programa de rearme[5] y proyectos para atacar a Francia en Marruecos y emprender una guerra ofensiva en el mediterráneo, manteniendo Canarias y los Pirineos bien defendidos mientras se cierra el estrecho y se asedia Gibraltar.El panorama de la edición de libros y de periódicos de entonces tampoco tiene ya mucho que ver con el de 1914-18, cuando las embajadas extranjeras (y sobre todo la alemana) repartían con generosidad “subvenciones” a periódicos y periodistas afines. La censura previa controla hasta la última coma de lo que se publica, la penuria de papel, que se administra por cupos directamente por el gobierno, premia o condena a toda publicación “disidente”, y en cada provincia la Falange, las diputaciones, gobiernos civiles, etc.,  poseen al menos un periódico[6]. Además, están los que son propiedad de la Iglesia, o que se someten voluntariamente a su censura, además de la civil. En todos los periódicos, incluidos los de la Iglesia, la designación de los directores la hace el ministerio de la Gobernación (interior). Aunque los vencedores no forman una unidad tan homogénea como quieren mostrar, realmente hay que atender a señales muy tenues para distinguir entre un periódico privado monárquico, otro entusiastamente falangista, o uno católico. Además del control de la censura gubernamental (obligatoria) y la eclesiástica (voluntaria) y del control que imponen los directores, están las “consignas”, que marcan por anticipado qué temas son importantes, cuales no, y los que están prohibidos. Eso no significa que no haya personalidades leales al régimen como las anteriormente citadas (incluyendo el primer ministro de exteriores, Beigbeder, o el embajador en Londres, duque de Alba) que se permitan ser aliadófilos, pero su número cae en picado tras el armisticio francés. Hasta bien entrado 1942 será difícil encontrar por lo menos cierta apariencia de neutralidad entre la prensa española (por ejemplo, el elitista semanario de economía y política internacional Mundo) e incluso en 1945 resulta difícil encontrar artículos de opinión abiertamente aliadófilos aun en la prensa católica[7], y eso que Pío XII ha denunciado ya abiertamente al nazismo[8].

En un país en el que la tirada y calidad técnica de la prensa (siempre debidos a cortes eléctricos, según se ven obligados a disculparse… pese a recibir airadas protestas por parte de las compañías suministradoras[9]) están bajo mínimos destaca la impecable factura de Signal[10] o Der Adler, en perfecto castellano y con fotos a color. Y es que el rey en la sombra de la prensa española de entonces es Josef Hans Lazar[11], y que reparte con generosidad fondos entre publicaciones, directores y periodistas afines, al margen de la publicación de todo tipo de folletos y hojas sueltas, distribuidas incluso por los párrocos entre sus feligreses[12]. Lee más »

14 Junio, 2007 Publicado por antirrevisionismo | Antisemitismo, Crímenes de guerra, España en la II guerra mundial, Himmler, Hitler | , , , , , , , , , , , , , , | 3 comentarios

Filogermanismo español y propaganda nazi; una historia muy, muy larga

Entre los aficionados a la historia militar, es difícil encontrar a alguien que no manifieste su profunda admiración por el maravilloso ejército alemán de la segunda guerra mundial. Casi siempre luego te recuerdan que esa admiración no tiene nada que ver con el nazismo o con los brutales comportamientos “de las SS”. Pero claro, como expertos, nos recuerdan que “las Waffen SS eran soldados, no es lo mismo que la SS” y que la mayoría de generales alemanes en realidad desde siempre fueron antihitlerianos, y unos perfectos caballeros.

También se suele resaltar eso de la “exagerada propaganda aliada”. Conozco a gente con notables bibliotecas sobre la SGM, en las que apenas hay un par de libros escritos desde un “punto de vista” tan proaliado como Liddell Hart. Cuando algún autor se muestra especialmente justificativo con los bombardeos aliados, como Noble Frankland en la añeja San Martín, el prólogo español inmediatamente pone las cosas en su “sitio”. Y, jamás, figura un solo libro sobre el holocausto. Tampoco es tan fácil, hasta hace bien poco no pasaban de la docena los libros publicados en español sobre el tema, y aunque el actual boom editorial casi ha triplicado esa cifra, sólo el más baratito de César Vidal en Alianza ha llegado a la segunda edición, que no sé si se pueden atribuir al tirón del autor (actual nuevo gurú de la derecha “auténtica” española), o a que Alianza siempre reedita su fondo de bolsillo.
Hasta 1960 no se publica en español un solo libro sobre el holocausto: “El tercer reich y los judíos” de Poliakov y Wulf (Seix Barral). En su prólogo, su editor y traductor parcial Carlos Barral necesita justificarse por publicar un libro sobre este tema, tan desagradable. Pero tranquilos, las fotos no son especialmente morbosas, montones de gafas, la puerta de Treblinka, documentos… nada de mal gusto. El cambio de título de “Judgment at Nuremberg” por “Vencedores y vencidos”, parafraseando cierta famosa portada del Abc de 1946, no es más que una anécdota, así como el que se suprimieran las imágenes filmadas en los KZ que muestra el fiscal de la película. Lee más »

14 Junio, 2007 Publicado por antirrevisionismo | Crímenes de guerra, España en la II guerra mundial, Holocausto, Waffen SS | , , , , | 6 comentarios